El logotipo - Tamaños mínimos Manual de Identidad corporativa - The menstrual club 5,7 cm 3,9 cm 2,8 cm 1,7 cm 1,3 cm 1 cm El logotipo de The Menstrual Club está creado a partir de unas formas, que depen - diendo de su tamaño, tendrán que ser modificadas para que la legibilidad de la imagen corporativa no se vea afectada. En este esquema queda reflejado que, a partir de menos de 1,3x0,9 cm de tamaño, el imagotipo se quedará con su interior de TMC Si la imagen es escalada a un tamaño menor o igual que 1 cm, solo permanecerá la forma de la gota. 0,7 cm 1 cm 1,3 cm 2 cm m c 3 m c 5 , 4 Al igual pasaría con esta segunda opción para la imagen de TMC. En este esquema queda reflejado que, a partir de menos de 1,3 de tamaño, el namin - go de The Menstrual Club, tendrá que valiar su tamaño, igualando la altura de la gota Si la imagen es escalada a un tamaño menor o igual que 1 cm, solo permanecerá la forma de la gota.

Diferencias entre sangrado de implantación y menstruación

Una mancha marrón, liviana, diluida. Se parece a la menstruación, pero es ligeramente diferente: no es tan abundante, y te ha durado solo un día. Tampoco has manchado tu ropa interior como lo haría la regla, pero sí coincide en los días de tu fase menstrual. Además, estás buscando el embarazo… ¿Se trata de tu menstruación o de un sangrado de implantación?

Diferencia entre sangrado de implantación y menstruación

Esta historia comienza donde empieza todo: un espermatozoide llega a fecundar el óvulo. En ese momento, el embrión comienza su viaje -que dura de 6 a 14 días– hacia el útero. Al mismo tiempo, tu cuerpo trabaja duro en una hazaña fascinante: que tu endometrio se convierta en la “cuna” perfecta para albergar una nueva vida.

Cuando se produce la fecundación, se empieza a formar el cigoto, que es la primera célula fecundada. Después de 72 horas, pasa a llamarse “mórula” porque se ha producido la segmentación del cigoto. Tras los cuatro o cinco días, vuelve a cambiar de nombre: ahora se llama “blastocito” y está compuesto por dos grupos de células (uno interno y otro externo). El grupo interno evolucionará y se convertirá en el embrión. El externo será la membrana que proteja y nutra al embrión. 

Después, tras seis o siete días fascinantes, el blastocito llega al útero. En ese momento, empezará a adherirse a la mucosa uterina y a “sumergirse” dentro del endometrio. La implantación embrionaria servirá al embrión para nutrirse y recibir el oxígeno a través de tu sangre.

Por eso, las paredes de tu útero están notablemente irrigadas para nutrir bien al embrión, que empezará a crecer dentro de ti.  Pero antes, el óvulo fecundado deberá implantarse correctamente en la zona interna del endometrio. Ese “acople” no es nada violento, y es un proceso completamente natural. Aún así, puede llegar a romper unas “pequeñas venas” o arterias que provocarán lo que conocemos como sangrado de implantación.

Este sangrado es muy diferente al de la menstruación: en este caso la sangre se produce por la descamación del endometrio precisamente porque no se ha producido la fecundación. Ese proceso puede durar de 3 a 7 días y tu útero realiza una serie de contracciones para expulsar la sangre menstrual, lo que puede producir ciertas molestias. En esta fase, tu cuerpo está iniciando otro ciclo reproductivo más de su vida, en el que se preparará nuevamente para la posibilidad de que te quedes embarazada.

¿Qué es el sangrado de implantación?

El sangrado de implantación es un resultado natural de la anidación del embrión en las paredes del útero. Ese contacto en el que el óvulo fecundado se arraiga al útero, aunque no es brusco, puede provocar una fricción con pequeñas venas o arterias que producen un leve sangrado.

Es muy fácil que este sangrado se confunda con la menstruación. Primero, porque coinciden en los tiempos. El sangrado de implantación suele suceder después de los 6 o 10 días tras la fecundación. Y si el sexo se ha producido en la fase ovulatoria -momento de más fertilidad de una mujer, más o menos a mitad de ciclo, en torno al día 10 o 21-  es muy probable que el sangrado de implantación coincida con los días en los que tenías previsto tu menstruación: más o menos a los 7 días del momento de la fecundación. Es decir, cuando ya se hayan cumplido los 28 días (o más) que suele durar un ciclo menstrual.

Eso sí: no tiene por qué ocurrir en todos los embarazos. Aunque es algo por lo que no te tienes que alarmar en absoluto, tampoco es un síntoma imprescindible para saber si estás embarazada. De hecho, lo más común es que NO suceda: se estima que la probabilidad de que exista un leve sangrado en la primera semana de gestación es en uno de cada cuatro casos.

¿Cómo se diferencia el sangrado de implantación de la menstruación?

Un buen tip es que no te guíes por los tiempos: puede coincidir perfectamente con los días en los que tenías previsto menstruar. 

Por eso, lo mejor es que observes cómo es el manchado. No suele ser como la menstruación habitual: suele tener la tonalidad más oscura, dura mucho menos y suele tener un aspecto “más diluido”.

Características del sangrado de implantación 

Lo primero que debes hacer en estos casos es no alarmarte: te llevará un poco de tiempo observar bien cómo te sientes, comparar este sangrado con tu sangre menstrual habitual y entender qué es lo que puede estar sucediendo. En cualquier caso, saca tu lado crítico… ¡Y ponte a ello!

¿Cómo es?

El sangrado de implantación suele ser de un color más marrón y apagado que el de la sangre menstrual. Aún así, también es habitual que sea más “rosado” (parecido al de los primeros días de menstruación).

¿Cuándo se produce la implantación?

Como hemos dicho, el sangrado de implantación se suele producir durante la primera semana de gestación. Es decir, entre el día 6 al 10 después de la fecundación. Después de los catorce días del momento de la concepción,  e independientemente de si ha habido sangrado de implantación o no, el embrión se habrá acomodado en el útero y se desarrollará hasta convertirse en un feto.

¿Cuánto dura el sangrado?

¡Depende! Lo habitual es que aparezca únicamente al limpiarnos y como parte del flujo. Puede durar un par de horas y en la mayoría de los casos solo se produce un día. Aún así, también puede ocurrir durante varios días y no tienen por qué ser consecutivos.

Podemos tener un leve sangrado de implantación de forma intermitente, pero lo sabremos diferenciar perfectamente de la menstruación: a diferencia de esta, serán como pequeñas “manchas” y no un sangrado que tengamos que recoger, por ejemplo, en una copa menstrual.

Si este sangrado de implantación dura más de tres días, y además tienes claro que no es tu sangrado menstrual,  lo mejor es que lo consultemos con un/a especialista para poder salir de dudas.

¿Duele el sangrado de implantación?

¡No! El sangrado de implantación no duele per se. Es decir, no vas a notar esa pequeña rotura de las venas del endometrio. Lo que sí puede pasar es que venga acompañado de algunos síntomas del embarazo, que aunque sea un poco pronto, puedes empezar a notarlos.

Por ejemplo puedes tener algunos dolores de cabeza, sensibilidad en los pechos, dolor en el vientre, calambres… Te suenan, ¿verdad? Lo cierto es que también son síntomas habituales en la fase menstrual o premenstrual, por lo que ¡nos lo ponen difícil! Por lo tanto, deberemos estar más atentas a otros más específicos como las náuseas o los mareos para afinar aún más la idea sobre si se ha producido el embarazo o no.

¿De qué color es el sangrado?

Normalmente el sangrado suele ser más oscuro, muy cercana a la tonalidad marrón, similar a los últimos días de menstruación. También puede ser “rosa” y viene acompañada de una textura más acuosa y fina. 

Puede ser abundante

¡Aquí sí hay muchas diferencias! El sangrado de implantación, a diferencia del menstrual, suele ser MUCHO menos abundante. De hecho, suele ser leve e intermitente o incluso a veces solo se podrá detectar al limpiarnos o a través de unas pequeñas manchas en la ropa interior. Otro de los signos clarificadores del sangrado de implantación es que viene de repente, mientras que la sangre menstrual o la regla va “de menos a más”.

¡Eso sí! A diferencia de la sangre menstrual, el sangrado de implantación no suele tener coágulos. Y es muy poco frecuente en las primeras etapas del embarazo.

Aún así, dependerá muchísimo de cada mujer. Por ejemplo el sangrado de implantación en las embarazadas primerizas puede durar un poco más. 

Otra causa muy común en el sangrado de implantación es que aparezca antes de tu menstruación, o incluso después de un retraso en los días que tenías previstos para tu fase menstrual.

Síntomas del sangrado de implantación

Los síntomas del sangrado de implantación pueden “despistarnos” aún más, ya que algunos son muy similares a los que podemos notar cuando estamos menstruando. Por ejemplo, podemos sentir igualmente dolor de cabeza, cambios en el humor… Aún así, esos síntomas varían ligeramente y podemos aprender a distinguirlos mejor: 

  • Sensibilidad en los pechos

Aunque es común sentir sensibilidad mamaria en la fase premenstrual, es normal que en la fase menstrual vaya disminuyendo. Por tanto, si sentimos sensibilidad en los pechos de forma prolongada, puede que sea uno de los primeros síntomas de embarazo, y por tanto es más probable que el sangrado sea por implantación.

  • Cólicos menos fuertes que los menstruales

El sangrado de implantación puede causarte un poco de malestar, pero suele ser menos que el que se da en la fase menstrual.

  • Calambres en el bajo abdomen 

Los calambres en el bajo abdomen suelen ser más habituales en los casos del sangrado de implantación. Además, no suelen venir acompañados de tanto cansancio como en la fase menstrual.

  • Mareos o náuseas

Y el síntoma por excelencia, el más clarificador del embarazo, sin duda son los mareos o las náuseas. Si tienes endometriosis, puede que alguna vez también los sientas en tu fase menstrual, pero aún así, es mucho más habitual que ocurra en las primeras semanas de embarazo.

Sangrado de implantación y embarazo

¿Supone algún riesgo para el embarazo?

¡No! No te preocupes, no hay ninguna evidencia científica que relacione la implantación con un problema en el embarazo. 

La sangre a veces nos asusta más de lo que debería, y podemos relacionarlo con temas como aborto o problemas hormonales graves. De todas formas, los sangrados que más nos deben mantener alerta, suelen ir relacionados con otros síntomas.

Aún así, si te preocupa, no dudes en consultar a un/a especialista para que consulte tu caso en particular.

¿Se puede dar sin embarazo?

El sangrado de implantación solo se producirá si hay embarazo. No obstante, puede confundirse con otro tipo de sangrados más allá de la menstruación. Por ejemplo, el “spoting” o sangrado entre reglas.

¿Tengo que acudir al ginecólogo cuando se da el sangrado?

No tienes por qué. De hecho, si deseas saber si te has quedado embarazada, lo mejor es que esperes 5 días después del retraso menstrual o el sangrado de implantación, para que el test de embarazo sea más certero. Una vez tengas el resultado positivo, después de los 15 días del sangrado de implantación, podrás ir a tu primera consulta ginecológica para que el/la profesional comprueben que todo va según lo previsto.

Otro de los motivos por los que deberás consultar a tu ginecólogo/a es si este sangrado viene acompañado de otros síntomas, si es muy abundante y no coincide con tu sangrado menstrual habitual.

Cuantas más cosas sabemos, más me doy cuenta de que nuestra sangre es una gran aliada: nos recuerda que estamos sanas, da comienzo a un ciclo más de nuestra vida… E incluso puede avisarnos de un posible embarazo.

¿No es fascinante?